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Los caídos en Remeco Alto de Lago Neltume

por CCMMN

Al mediodía del 20 de septiembre de 1981 fueron acribillados en Remeco Alto los compañeros Patricio Alejandro Calfuquir Henríquez, “Pedro”, Próspero del Carmen Guzmán Soto, “Víctor”, y José Eugenio Monsalve Sandoval, “Camilo”, miembros del destacamento guerrillero Toqui Lautaro (DGTL) que el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) había decidido instalar en las montañas de Neltume.
Los tres caídos eran militantes de esa organización revolucionaria. Sus distintas historias de vida y de trayectoria, confluyeron en el objetivo común de luchar contra la dictadura para lograr su derrocamiento y en la tarea de guerrilla a que los había convocado el MIR tres años antes.

   Patricio Alejandro Calfuquir Henríquez, Pedro.

Pedro, Patricio Calfuquir, tenía 28 años de edad. Era originario de Pitrufquén, miembro de una familia comprometida, hizo su propia historia de lucha desde su época de estudiante durante la época del gobierno popular de Salvador Allende. Luego del golpe militar fue detenido y encarcelado por la dictadura en Temuco; después de salir de prisión, siguió viviendo condicionado hasta que en 1978 sale del país con destino a Francia, donde dos hermanos suyos se encontraban exiliados luego de sufrir también la prisión y el destierro.

Asumió la política de retorno convocado por el MIR en 1978. Se sumó al grupo de militantes reclutados por Paine con el objetivo específico de afrontar la lucha guerrillera en Chile. El período de formación e instrucción militar previa al ingreso le sirvió para fortalecer su voluntad y reafirmar su compromiso. Por sus características y condiciones, Pedro formó parte del grupo de avanzada que debía iniciar esta tarea en el terreno, comenzó su ingreso clandestino al país a comienzos de 1980, cruzando a pié la cordillera para burlar los controles aduaneros.
El 12 de julio de 1980 integró el primer equipo de trabajo del DGTL en las montañas del Panguipulli; fue designado jefe de la patrulla en el terreno, integrada además por los compañeros Jota y Tadeo. Cuando Paine asumió la jefatura del DGTL en la montaña, Pedro fue ratificado como subjefe o segundo al mando del destacamento.

Próspero del Carmen Guzmán Soto, Víctor.

Víctor, Próspero Guzmán, tenía 27 años de edad. Era originario de Neltume, donde trabajó en la industria del Complejo Forestal y Maderero de Panguipulli (CFMP) hasta el golpe militar del 73. Allí también comenzó a militar en el MIR junto a muchos otros trabajadores lugareños. Cayó prisionero de los militares que invadieron el Complejo en los días posteriores al golpe. Un hermano suyo, Enrique Guzmán Soto, fue asesinado por la dictadura en Valdivia junto a otros 11 compañeros, el 4 de octubre de 1973, en un fusilamiento sumario ordenado por la Caravana de la Muerte en su criminal paso por el sur.

Víctor, El Grande, como le decíamos, permaneció prisionero por más de tres años, hasta que en 1977 conmuta su pena de presidio por extrañamiento y sale con destino a Holanda. Le llamábamos Grande no porque fuera un gigantón, sino porque su gran amigo, con quién andaban siempre juntos, su compinche de toda aventura y desventura, era el Pequeco. Se criaron juntos en Neltume, crecieron juntos, juntos fueron a la cárcel y al destierro. Vivieron juntos en Holanda y volvieron juntos a Chile y a su montaña.

Víctor, se integró con singular entusiasmo a las tareas de retorno y de preparación previa en la instrucción; su compromiso se vio fortalecido al constatar que un buen número de compañeros originarios de Neltume y del Complejo formaban parte de la tarea. El Grande era un hombre callado y tranquilo, el más sencillo y humilde de todos. Disciplinado y consciente, no se hacía grandes líos con los problemas sino que intentaba aportar a solucionar las cosas y seguir adelante. Ingresó clandestino al país por frontera legal y celebró su triunfo compartiendo un tinto con los parroquianos de una cantina de la calle San Pablo en Santiago; luego de las precauciones necesarias, se trasladó al sur para conectarse con Gustavo, el encargado de esta fase de recepción e instalación del DGTL en Chile.

Víctor subió al monte el 25 de agosto de 1980, junto con Camilo y Roberto, para integrarse al grupo que ya trabajaba en el terreno bajo el mando de Pedro. En la montaña, El Grande no solo se destacaba por su capacidad de explorador y cargador nato, sino que también por su particular mala suerte de golpearse constantemente en la cabeza, y por su afición y cualidad para tocar la armónica.

José Eugenio Monsalve Sandoval, Camilo.

Camilo, José Monsalve, tenía 27 años de edad. Era originario de Neltume, donde trabajaba en la empresa del CFMP. Se hizo militante en la época del gobierno de Allende y resultó levemente herido en las jornadas de resistencia al golpe. Fue hecho prisionero en días posteriores cuando las fuerzas militares invadieron la zona del Complejo. Permaneció preso en Valdivia hasta 1976, época en que salió con extrañamiento y exiliado a Canadá.

En Canadá se suma las tareas del MIR y pronto asume la política de retorno clandestino. En 1979 se integra a la escuela de instrucción y preparación previa, formando parte del grupo seleccionado por Paine. Su exilio en Canadá le sirvió para aumentar su personalidad arrolladora y adquirir un desplante extraordinario. Tenía desde luego un carácter difícil, porfiado y testarudo, que con frecuencia era motivo de problemas; pero también era capaz de resignar toda su postura en aras del grupo y del fin colectivo.

Ingresó a Chile por frontera formal sorteando sin dificultades las limitaciones de una entrada ilegal. Subió al monte el 25 de agosto de 1980 para hacerse parte del trabajo en el terreno. Aparte de ser un gran explorador, dueño de un instinto y sagacidad natural para manejarse en la montaña, era un maestro chasquilla que todo lo arreglaba o intentaba arreglar. La característica principal de Camilo es que era chamullento, bueno para engrupir y para hacer creer y creerse el cuento. En el DGTL fue el responsable del taller, esto es, de las reparaciones y arreglos de equipos y materiales de trabajo del destacamento, sin medios técnicos adecuados, a partir de rudimentarias herramientas y precarias formas de trabajo, se las ingeniaba para hacer sus arreglos.

Las circunstancias de la tarea y de la lucha hicieron que estos tres compañeros llegaran a Remeco Alto, a la casa de la Flora Jaramillo, la madrugada del día 20 de septiembre. Casi tres meses atrás, el 27 de junio, se había producido la detección e irrupción de las fuerzas militares en el campamento base del DGTL.

Pedro y Camilo quedaron en uno de los dos grupos en que se separó el destacamento producto del ataque enemigo. Ese grupo, además, lo integraban otros 6 compañeros. Víctor quedó en el grupo que lideró Paine y que integraban otros 5 compañeros.

Al cabo de mes y medio de permanecer por separado eludiendo la persecución y el acoso del ejército, ambos grupos pueden reencontrarse el 8 de agosto, en el tatú del campamento del 25 adonde Pedro y Camilo había ido en patrulla a hacer exploración en la búsqueda de compañeros del destacamento. Allí encontraron al grupo de Paine y el pelotón pudo reorganizarse.

Dos semanas después del reencuentro sale la patrulla de cinco compañeros con destino al llano, con la misión de retomar contacto con la dirección del MIR, y en lo inmediato generar una línea de apoyos básicos para la sobrevida del grupo en la montaña. Dos miembros de esa patrulla debían volver en un par de semanas con los primeros auxilios. Los otros miembros debían asegurar el contacto con la dirección en Santiago y volver con apoyos de urgencia para bajar a los enfermos, como el caso de Jorge, que era el más grave, y el propio Víctor.

Los puntos de contacto de regreso de la primera patrulla fracasan los tres primeros días que contemplaba el plan; los compañeros no llegan de regreso. El cuarto día que debía cubrirse el punto del llano ya coincide con el primer punto con la patrulla destinada a Santiago. Paine percibe la gravedad de la situación que están viviendo, se da cuenta que la misión del llano ha fracasado y que no les queda otra alternativa que dispersar la fuerza para cubrir las dos alternativas de contacto. Por desgracia debido a la debilidad física del destacamento, las dos alternativas de contacto tenían lugar en la misma área del monte, distantes entre sí ambos lugares, pero en la misma área.

Paine conversa aparte con Víctor y Jorge, ellos se quedarían en la zona de campamento y conectados con Pedro quién cubriría el punto con la patrulla de Santiago. Paine y Pedro buscaron un refugio adecuado para instalar a Jorge que se niega a seguir siendo cargado, no quiere convertirse en la causa de que les capturen o maten a todos y alega su derecho a morir peleando.

El día 13 de septiembre lo comenzaron con la fuerza dispersa. Víctor y Jorge se quedarían en el lugar escogido, en unos riscos que conformaban una especie de cueva de muy difícil acceso y que constituía un parapeto natural, cada uno con su fusil, parque suficiente y la única ración de emergencia que Paine conservaba. Pedro y Camilo conformarían patrulla para cubrir el punto con Santiago. Paine, Pablo, Mario y Raúl se dirigen al área donde deberían cubrir el encuentro con la patrulla del llano. Al lugar de este punto, bajan Pablo y Raúl. Paine y Mario se quedan en una posición intermedia entre este lugar y la patrulla de Pedro, con quien tenían contacto más tarde. El punto con el llano estaba controlado por el enemigo y se convirtió en una emboscada donde murió Pablo y se desató la ofensiva sobre toda la zona donde estaba disgregado el destacamento.

Pedro y Camilo llegan hasta el lugar donde debían esperar a que apareciera la patrulla de Santiago, pero la zona estaba copada por unidades enemigas de diversa índole. Se repliegan hacia donde los esperaban Víctor y Jorge para luego ir a conectarse con Paine. Pero en el camino son sorprendidos por emboscadas y bajo el fuego siguen replegándose. Pasan a buscar a Jorge y Víctor, pero solo éste decide acompañarlos en el repliegue. Jorge permanece en el lugar solamente a la espera de la muerte. Jorge cayó a balazos el 17 de septiembre, en la mañana, en el parapeto donde había sido dejado.

Pedro, Camilo y Víctor continúan replegándose en profundidad perseguidos por unidades enemigas con las que sostienen continuos tiroteos. Al parecer buscaban seguir hacia la zona de Fuy pero el avance se hacía lento y penoso, por el acoso enemigo, por la enfermedad de Víctor a sus pies, por la debilidad física, el hambre, el frío y el cansancio.

En la madrugada del 20 de septiembre, con Víctor cada vez más enfermo y con Pedro sacudido por la fiebre, buscan refugio y comida en Remeco, en la casa de Flora Jaramillo, una señora campesina conocida de la madre de Camilo, por lo que conocía a éste desde niño. Allí comen y descansan un rato. Pedro se derrumba diezmado por un ataque febril, se recuesta en un camastro que le ofrece la Flora y se duerme; sus compañeros deciden dejarlo descansar un rato a la espera de hacerle bajar un poco la fiebre. En medio de todo eso, la Flora había mandado a su hijo a dar aviso a un vecino, y éste lo mandó donde los carabineros, al retén. Los carabineros dan aviso a las tropas comando que el ejército tenía apostadas en las inmediaciones.

Era cerca de mediodía cuando las unidades de la Compañía de Comandos de Valdivia le tendieron cerco a la casa de la Flora en Remeco Alto. A los comandos se suman los efectivos de UAT y de la Brigada Roja de la CNI, más los propios carabineros y otros agentes CNI de Valdivia. La Flora, advertida por su hijo, había escapado de la casa aprovechando que los compañeros se habían quedado dormidos. Sólo Camilo dormitaba, pero no le llamó la atención que la comadre de su madre saliera a pedirle algo al vecino, en esas condiciones la noción del tiempo y del espacio estaban perdidas.

No hubo voces conminando a rendirse que pudieran alertar a los guerrilleros, simplemente las unidades enemigas atacaron la casa con todo el poder de fuego de que disponían. La casa de la mujer resultó totalmente destruida por efecto de la infernal balacera, pero ese no fue problema porque el milico que comandaba el ataque le había advertido a la mujer que se la iban a hacer pedazos y le había prometido resarcirle la vivienda en un par de días.

Víctor cayó muerto en lo que era el comedor, a la entrada de la casa. Pedro cayó mortalmente herido y fue salvajemente rematado en el camastro donde yacía por la fiebre. Camilo alcanzó a reaccionar, respondiendo al fuego, salió herido de la casa y alcanzó a escapar unos 30 metros, cuando fue herido por las balas enemigas y al caerse perdió el fusil. Siguió replegándose hacia la quebrada y, unos doscientos metros más abajo, junto a unos troncos se parapetó para ocultarse. Allí fue encontrado por los milicos que le perseguían y lo acribillaron sin ningún miramiento.

Así cayeron luchando Camilo, Víctor y Pedro, el segundo al mando del destacamento, un triste día domingo 20 de septiembre de 1981 en las montañas frente al Lago Neltume.

Animita en memoria de los caidos del DGTL en Remeco Alto, Lago Neltume

 

 

 

 

 


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